La importancia del control del dolor postquirúrgico

Por: Dra. Brenda Olivia Lezcano Velazquez


Médico especialista Anestesiología. México.


De acuerdo a la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés), el dolor puede definirse como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión tisular real o potencial o que se describe en términos de dicho daño (aunque esta definición se encuentra en revisión en este momento). De tal forma que esta experiencia, va a estar relacionada con factores cognitivos, afectivos y socio-culturares; los cuales, van a determinar la experiencia del dolor de cada persona (Merskey & Bogduk, 1994).     

De tal forma, que el dolor se manifiesta en respuesta a una agresión al organismo a manera de protección, y si hablamos del dolor postquirúrgico, esto es por demás evidente. Se ha descrito que este tipo de dolor tiene una elevada prevalencia, de acuerdo a diversas fuentes, se llega a presentar hasta en un 80% de los pacientes y dentro de éste porcentaje, del 75 al 85% lo van a calificar como dolor moderado a severo (Gan TJ, Habib AS, Miller TE, White W & Apfelbaum JL, 2014).

Tal intensidad puede ser secundaria a diversos factores, entre ellos se encuentran: (i) una evaluación inadecuada del cuadro doloroso, (ii) un uso inadecuado de analgésicos, (iii) poca adherencia de los cirujanos a las guías basadas en evidencia para el tratamiento del dolor (Apfelbaum JL, Chen C, Mehta SS, Gan TJ, 2003). Esta serie de omisiones muestran la necesidad imperiosa de manejar el dolor eficientemente. Cuando el tratamiento del dolor es inadecuado: (i) se afectan las condiciones asociadas a la vida de los pacientes (dormir, comer, defecar, miccionar, otras), (ii) se incrementan las complicaciones postquirúrgicas (ileo, hemorragias, trombosis, neumonía, otras), (iii) ocurre un egreso tardío, y (iv) se incrementan los costos hospitalarios (Covarrubias-Gómez A, 2013). 

Más aún, se ha identificado que un inadecuado control del dolor también se encuentran relacionado con un alto riesgo de desarrollar “dolor postoperatorio persistente” (dolor crónico postoperatorio). Esta manifestación del dolor, de acuerdo con la CIE-11, se define como dolor que se desarrolla o aumenta en intensidad posterior a un procedimiento quirúrgico y persiste más allá del proceso de curación, o aquel que persiste más allá de 3 meses posteriores al evento quirúrgico (Schug SA, Lavandʼhomme P, Barke A, et al, 2019).

Sobre el “dolor crónico postoperatorio“, vale la pena identificar que existen elementos predictores para su desarrollo, y los cuales se dividen en: (i) pre-operatorios, (ii) trans-operatorios, y (iii) post-operatorios (inmediato y tardío). Dentro de los predictores durante el periodo pre-operatorio, se encuentran la presencia de: ansiedad, depresión, tendencia a catastrofizar, antecedentes de trauma o estrés, y un diagnóstico de dolor crónico por otras causas (Sommer M, de Rijke JM, van Kleef M, et al, 2010)

Los predictores durante el periodo trans-operatorio, están relacionados al  tipo de antesesia y/o analgesia, y al tipo de cirugía. Las cirugías que más se relacionan con dolor postquirúrgico persistente, son amputaciones, hernioplastia inguinal, toracotomía y mastectomía. (Sommer M, de Rijke JM, van Kleef M, et al, 2010). En el periodo post-operatorio tardío los predictores se van a relacionar con el tratamiento analgésico utilizado, factores psico-sociales, presencia de tratamientos oncológicos como quimioterapia o radioterapia, y estados que promuevan la presencia de hiperalgesia. (Wu CL & Raja SN, 2011)

Existen guías basadas en evidencia para el manejo del dolor postoperatorio, entre ellas destacan: (i) las guías de la desaparecida Sociedad Americana para el Tratamiento del Dolor (Chou R, Gordon DB, de Leon-Casasola OA, et al, 2016), (ii) las guías europeas PROSPECT (Procedure Specific Postoperative Management) (Henrik Kehlet, Roseanne C. Wilkinson, H. Barrie J. Fischer et al 2007) y (iii) las guías ERAS (Enhanced Reovery After Surgery) (Nelson G, Altman AD, Nick A, et al, 2016). Estas guías cuentan con objetivos similares: (i) una movilización temprana, (ii) la disminución en los tiempos de la estancia hospitalaria, (iii) la disminución de la morbi-mortalidad, (iv) incrementar la satisfacción del paciente y (v) promover el uso de la analgesia mutimodal.

La analgesia multimodal se define como el uso de varias modalidades analgésicas para el control del dolor y tiene el objetivo de lograr una analgesia efectiva mientras se reducen los efectos adversos relacionados con los analgésicos (especialmente los opioides). Es decir, este abordaje, combina analgésicos con diferentes mecanismos de acción; por ejemplo, el uso combinado de medicamentos como lidocaína, inhibidores de la cicloxigenasa, magnesio, opioides, y técnicas regionales (Pogatzki-Zahn EM, Segelcke D, Schug SA, 2017).

El control del dolor postquirúrgico inicia con la valoración del paciente en el periodo pre-operatorio, la elección del tipo de anestesia en el trans-operatorio, y culmina con la analgesia que se le brindará durante el post-operatorio. El responsable del enfermo, debe considerar un enfoque multidisciplinario, la valoración seriada del dolor para evitar complicaciones, lograr una recuperación temprana, disminuir el riesgo de dolor crónico y aumentar la satisfacción del paciente.

Bibliografía

  • IASP Task Force on Taxonomy. (1994). Part III: Pain Terms, A Current List with Definitions and Notes on Usage”. En: H. Merskey and N. Bogduk. Classification of Chronic Pain. Second Edition. IASP Press, Seattle: 209-214.
  • Gan TJ, Habib AS, Miller TE, White W, Apfelbaum JL, (2014).  Incidence, patient satisfaction, and perceptions of post- surgical pain: Results from a US national survey. Curr Med Res Opin 30:149-160.
  • Apfelbaum JL, Chen C, Mehta SS, Gan TJ. (2003) Postoperative pain experience: results from a national survey suggest postoperative  pain continues to be undermanaged. Anesth Analg; 97: 534-540. 
  • Kehlet H, Jensen TS, Woolf CJ. (2006) Persistent postsurgical pain: risk factors and prevention. Lancet; 367: 1618-1625.
  • Schug SA, Lavandʼhomme P, Barke A, et al. (2019) The IASP classification of chronic pain for ICD-11: chronic postsurgical or posttraumatic pain. Pain;160(1):45-52. 
  • Sommer M, de Rijke JM, van Kleef M, et al. (2010) Predictors of acute postoperative pain after elective surgery. Clin J Pain; 26: 87-94.
  • Wu CL, Raja SN. (2011) Treatment of acute postoperative pain. Lancet; 377(9784):2215–2225. 
  • Chou, R., Gordon, D. B., de Leon-Casasola, O. A., Rosenberg, J. M., Bickler, S., Brennan, T., Carter, T., Cassidy, C. L., Chittenden, E. H., Degenhardt, E., Griffith, S., Manworren, R., McCarberg, B., Montgomery, R., Murphy, J., Perkal, M. F., Suresh, S., Sluka, K., Strassels, S., Thirlby, R., … Wu, C. L. (2016). Management of Postoperative Pain: A Clinical Practice Guideline From the American Pain Society, the American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine, and the American Society of Anesthesiologists’ Committee on Regional Anesthesia, Executive Committee, and Administrative Council. The journal of pain : official journal of the American Pain Society, 17(2), 131–157.
  • Kehlet H, Wilkinson R. C., Fischer H. B. J., Camu F. (2007). PROSPECT: evidence-based, procedure-specific postoperative pain management, Best Practice & Research Clinical Anaesthesiology, 21(1): 149-159.
  • Nelson G, Altman AD, Nick A, et al. (2016) Guidelines for postoperative care in gynecologic/oncology surgery: Enhanced Recovery After Surgery (ERAS®) Society recommendations (Part II). Gynecol Oncol. 140(2):323–332. 
  • Pogatzki-Zahn EM, Segelcke D, Schug SA. (2017) Postoperative pain-from mechanisms to treatment. Pain Rep. Mar 15;2(2):e588

Microbiota y enfermedad

Por: Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez


Méd. Esp. Anest. Postgrad. Méd. Dolor & Méd. PaliativaInstructor Físico Grupal (IFG)Pregrado en Nutrición aplicada. México


Al interior del organismo humano existen diversos organismos que conforman el bioma. Esta serie de organismos vive en: (i) Piel y cavidad oral; (ii) conducto auditivo externo, (iii) Intestino; (iv) Tracto respiratorio y mucosa nasal; (v) Tracto genito-urinario; (vi) Tracto reproductor. El bioma entonces puede ser interno y externo, y esta compuesta por familias de: (i) Bacteria; (ii) Arachea; (iii) Fungi; (iv) Virus; y (v) Protozoa (Liang, Wu, & Jin, 2018).

La relación de la microbiota y el huésped humano es dinámica, y cada una de estas partes es beneficiada por la relación simbiótica que existe entre ambos (microbiota y huésped)  (Cremon, Barbaro, Ventura, & Barbara, 2018). Para entender mejor la magnitud e importancia de esta relación necesitamos considerar que proporción de células : microrganismos en el humano es de 1 a 10 (algunos autores conservadores sugieren que esta relación es de 1 a 1)  (Liang, Wu, & Jin, 2018).

La microbiota es muy frágil y múltiples causas pueden modificarla, entre ellas se encuentran: (i) Dieta; (ii) Estilo de vida; (iii) Atención en salud; y (iv) Actividad física (Liang, Wu, & Jin, 2018). Las disbiosis se asocian a diversas enfermedades; entre estas, se describen: (i) diversos tipos de cáncer (mama), (ii) obesidad, (iii) diabetes, (iv) síndrome de intestino irritable, (v) artritis reumatoide, (vi) hipertensión, (vii) enfermedad cardiovascular, (viii) gota (hiperuricemia y artritis gotosa), (ix) depresión, (x) esteatohepatitis no-alcohólica  (Cremon, Barbaro, Ventura, & Barbara, 2018)  (Liang, Wu, & Jin, 2018). Covarrubias-Gómez sugiere que dado su involucro en la percepción y el proceso inflamatorio quizá pudiera afectar a personas con dolor crónico.

Vale la pena también considerar que la microbiota humana contiene entre 3,000 a 5,000 especies distintas  (Liang, Wu, & Jin, 2018). La relación entre ellas es vital para la protección ante diversas enfermedades; por ejemplo, el uso de antibióticos puede hacer que las cepas de clostridium difficile crezcan causando un síndrome diarreico potencialmente fatal (Czepiel, y otros, 2019).

Dada la importancia de los microorganismos intestinales en la salud de los humanos, se ha considerado que ciertos microorganismos de la misma pueden tener propiedades terapéuticas (Cremon, Barbaro, Ventura, & Barbara, 2018).

Los prebióticos son sustancias que sirven como un sustrato que es usado selectivamente por microrganismos existentes en el huésped y que pudieran tener un efecto benéfico en los humanos (Cremon, Barbaro, Ventura, & Barbara, 2018).

Por otro lado, los probioticos son microorganismos vivos, los cuales cuando son administrado en las cantidades adecuadas, pudieran tener un efecto benéfico en el huésped (Cremon, Barbaro, Ventura, & Barbara, 2018).

Los efectos de ambos sobre el huésped humano al parecer impactan en la inmunoestimulación, la exclusión de agentes patógenos, mejorar la barrera intestinal, entre otras cosas. El mecanismo por el cual logran estas acciones aún no es del todo conocido. Sin embargo, el papel de estos como terapéuticos en diversas enfermedades continúa siendo motivo de estudio (Cremon, Barbaro, Ventura, & Barbara, 2018).

Bibliografía

Liang, S., Wu, X., & Jin, F. (2018). Gut-Brain Psychology: Rethinking Psychology From the Microbiota-Gut-Brain Axis. Frontiers in integrative neuroscience, 12(33), Artículo 13.

Cremon, C., Barbaro, M. R., Ventura, M., & Barbara, G. (2018). Pre- and probiotic overview. Currento Opinion in Pharmacology, 43, 87-92.

Czepiel, J., Dróżdż, M., Pituch, H., Kuijper, E. J., Perucki, W., Mielimonka, A., . . . Biesiada, A. (2019). Clostridium difficile infection: review. European journal of clinical microbiology & infectious diseases , 38(7), 1211–1221.

Zumba Fitness: ¿Sirve de algo?

Por: Alfredo Covarrubias-Gomez


Médico especialista en Anestesiología postgraduado en Medicina del Dolor y en Medicina Paliativa – Instructor Físico Grupal – Pregrado en Nutrición Aplicada. México


El programa de acondicionamiento físico aeróbico con música inspirada en “Ritmos Latinos” denominado ZumbaⓇ Fitness fue creado en la década de los noventas por Alberto “Beto” Pérez.

Se estima que tal actividad física es practicada por 14 millones de personas, en 110,000 locaciones, en 150 países; siendo calificada en noveno lugar del listado mundial de tendencias deportivas del 2012.

Se ha documentado que este programa de acondicionamiento promueve un ejercicio aeróbico óptimo (considerando la Guías de Recomendación del Colegio Americano de Medicina del Deporte) (1-3).

Tomado de: Luettgen M, Foster C, Doberstein S, Mikat R, Porcari J. Zumba®: Is the “fitness-party” a good workout? J Sports Sci Med. 2012; 11: 357-358.

Se ha identificado que esté tipo dep ejercicio puede mejorar el bienestar, el acondicionamiento aeróbico, y la función neuromuscular (4); es de fácil realización y mantiene la adherencia; reduce significativamente los estados hipertensivos, los niveles sanguíneos de triglicéridos (5), favorece la pérdida de peso corporal (-1.05 ± 0.55kg, p < 0.05) y de grasa corporal (-1.2 ± 0.6%, p < 0.01) (6), y reduce la duración e intensidad del dolor en cuello (7).

REFERENCIAS

  1. Luettgen M, Foster C, Doberstein S, Mikat R, Porcari J. Zumba®: Is the “fitness-party” a good workout? J Sports Sci Med. 2012; 11: 357-358.
  2. Otto RM, Maniguet E, Peters A, Boutagy N, Gabbard A, Wygand JW, Yoke M. The energy cost of Zumba exercise. Med Sci Sports Exercise. 2011; 43: S329.
  3. American College of Sports Medicine. Guidelines for Exercise Testing and Prescription. Baltimore (USA). Lippincott, Williams & Wilkins. 2010.
  4. Donath L, Roth R, Hohn Y, Zahner L, Faude O. The effects of Zumba training on cardiovascular and neuromuscular function in female college students. Eur J Sport Sci. 2014; 14: 569-577.
  5. Araneta MR, Tanori D. Benefits of zumba fitness among sedentary adults with components of the metabolic syndrome: a pilot study. J Sports Med Phys Fitness. 2014 Jun 12. [Epub ahead of print].
  6. Krishnan S, Tokar TN, Boylan MM, Griffin K, Feng D, Mcmurry L, Esperat C, Cooper JA. Zumba® dance improves health in overweight/obese or type 2 diabetic women. Am J Health Behav. 2015; 39: 109-120.
  7. Barene S, Krustrup P, Holtermann A. Effects of the Workplace Health Promotion Activities Soccer and Zumba on Muscle Pain, Work Ability and Perceived Physical Exertion among Female Hospital Employees. PLoS One. 2014; 9: e115059.

Rol de medicina física en el tratamiento de dolor y rehabilitación de los deportistas

Por: Galo E. Camacho


Médico Fisiatra de Perú



Promoción de actividades de baile aeróbico en los medios de comunicación

La Medicina Física es una especialidad de la Medicina que interactúa y se relaciona con casi todas las áreas. Una de ellas es el tratamiento de dolor y otra la rehabilitación de lesiones en deportistas.

Debido a que utiliza una gran variedad de recursos terapéuticos no farmacológicos es difícil poder protocolizar los tratamientos de manera minuciosa. Los médicos rehabilitadores dedicados al tratamiento de lesiones músculo esqueléticas – también denominados fisiatras – trabajan en equipo con los licenciados de Terapia Física y Ocupacional. En algunos países también hay formaciones de Kinesiólogos y carreras afines.

Resulta muy importante el enfoque multidisciplinario e integral que el médico fisiatra puede utilizar para integrar los procesos inflamatorios, biomecánicos, farmacológicos, etc.

Dentro de los recursos terapéuticos no-farmacológico más comunes que se pueden utilizar en Medicina Física tenemos los agentes físicos, electroterapia, laserterapia, magnetoterapia, y se acompañan de kinesioterapia.

Muchas veces un gran profesor nos repetía en nuestra formación como médicos fisiatras que “quien sólo tiene un martillo todo lo verá clavos”. Con estas palabras hacía alusión a la gran diversidad de técnicas y métodos que podemos emplear en el tratamiento de nuestros pacientes y la importancia de aprender y capacitarnos constantemente. Y es que en muchas escuelas podrán aplicar algunos métodos y no serán los mismos que en otros países, pues como ya lo mencioné, hay una gran variedad de recursos terapéutico. Quizás el mejor método también sea el que uno más domina.

Es por ello que Nakazato y colaboradores – entre los que tengo la honra de estar – hemos intentado sistematizar el tratamiento de rehabilitación que podemos trasladar a los deportistas con lesiones y dolor. Para ello hemos dividido el tratamiento en 6 áreas: la primera de ellas el Dolor e inflamación.

Cobra especial importancia e interés el tratamiento de dolor e inflamación en un deportista pues es necesario que se recupere en el menor tiempo posible y pueda lograr retomar su actividad deportiva, de preferencia sin el uso de medicamentos que pueden estar prohibidos para su actividad.

Las otras 5 áreas son: (i) el tratamiento de los rangos articulares, (ii) la recuperación de la fuerza muscular, (iii) la recuperación de la propiocepción y sensibilidad, (iv) la recuperación de la funcionalidad, y (v) la prevención de complicaciones y secuelas.

A su vez, hemos establecido 4 etapas de tratamiento (que no son dependientes necesariamente del tiempo) que para el objetivo de disminuir el dolor serían:

La etapa inmediata a la lesión: con síntomas inflamatorios y alta puntuación de dolor en las escalas utilizadas, quizás post operatoria inmediata o con yeso, férula o vendajes. El principal objetivo es aliviar el dolor y los síntomas inflamatorios con crioterapia, Ultrasonido o Laserterapia pulsados, Magnetoterapia, masoterapia de drenaje, electroterapia analgésica, vendajes compresivos o de soporte, control
postural.

La etapa ambulatoria si hubo cirugía, post retiro de yeso, férulas o vendajes: que a diferencia de la primera puede – de acuerdo a la evaluación – empieza a emplear el calor, puro o como terapia de contraste (alternado con frío). El resto de agentes puede ser usado también e iniciar con Kinesioterapia activa libre.

La etapa sin dolor o dolor leve: se utilizan los agentes físicos principalmente para completar rangos articulares, mejorar la fuerza muscular, mejorar la propiocepción y la funcionalidad – prepara al deportista para iniciar su entrenamiento y el retorno a su actividad.

La etapa final: en la que la Kinesioterapia toma protagonismo para recuperar el estado muscular ideal para retornar a la actividad deportiva y prevenir – en la medida de lo posible – secuelas o lesiones repetitivas.

En resumen, para lograr el éxito en el tratamiento y la pronta recuperación de nuestros pacientes deportistas es muy importante la sistematización de su tratamiento, sin descuidar aspectos importantes como la recuperación de la fuerza muscular, la propiocepción y la prevención de lesiones futuras.

Importancia del Ejercicio Físico en el Anciano

undefined Por: Eduardo Stonski


Médico de Primer Contacto de Argentina


Los beneficios del ejercicio físico en el envejecimiento y, específicamente, en la fragilidad han sido objeto de reciente investigación científica. En el anciano, la práctica de actividad física regular se asocia a una disminución del riesgo de mortalidad, enfermedades crónicas, institucionalización, deterioro cognitivo y funcional. La OMS ha indicado que el ejercicio físico adaptado a cada condición del anciano es una práctica recomendable, necesaria y obligatoria.

La práctica de ejercicio físico es la intervención más eficaz para retrasar la discapacidad y los eventos adversos que asocia habitualmente el síndrome de la fragilidad. De manera más concreta, el tipo de ejercicio físico más beneficioso en el anciano frágil es el denominado «entrenamiento multicomponente». Este tipo de programas combina entrenamiento de fuerza, resistencia, equilibrio y marcha, y es con el que más mejorías se ha demostrado en la capacidad funcional, que es un elemento fundamental para el mantenimiento de la independencia en las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) de los ancianos. Los objetivos deberían centrarse, por tanto, en mejorar dicha capacidad funcional a través de mejorías en el equilibrio y la marcha, así como mediante la disminución del riesgo y del número de caídas. Para la obtención de estos objetivos, el diseño de un programa de ejercicio físico en el anciano frágil debe acompañarse necesariamente de recomendaciones sobre variables tales como la intensidad, la potencia, el volumen y la frecuencia de entrenamiento ideales en esta población.

El síndrome de la fragilidad define a los ancianos vulnerables que tienen un riesgo elevado de sufrir eventos adversos. La inactividad física que frecuentemente asocia el envejecimiento  es uno de  los factores fundamentales  que contribuye a la aparición de sarcopenia, aspecto central de la fragilidad. Los programas de ejercicio físico multicomponente y particularmente el entrenamiento de la fuerza, constituyen las intervenciones más eficaces para retrasar la discapacidad y otros eventos adversos. Así mismo, han demostrado su utilidad en otros dominios frecuentemente asociados a este síndrome  como las caídas, el deterioro cognitivo y la depresión.

Una adecuada detección de la fragilidad mediante la aplicación del Score de FRAIL que divide a los ancianos en robustos, pre-frágiles y frágiles y teniendo en cuenta su carga comórbida mediante la aplicación del Score de Charlson y habiendo aplicado el protocolo de Stop and Start para evitar medicación inadecuada, nos permitirá tener una idea concreta de cuál es el estado de nuestro paciente.

La sumatoria de obesidad  osteo-sarcopenica, es un clásico en ancianos sedentarios y habitualmente se asocia a dolor crónico, polifarmacia y empeoramiento de la calidad de sobrevida del paciente.

El principal objetivo en la fragilidad es la intervención precoz  con el objetivo de prevenir el deterioro funcional  y la dependencia  o al menos poder enlentecer o retrasar su aparición. En un síndrome donde la etiopatogenia es compleja e intervienen múltiples vías, tiene sentido que las intervenciones sean multifactoriales. En los últimos años se han desarrollado avances en intervenciones nutricionales (suplementos proteínicos, vitamina D),  farmacológicas  (miméticos de la ghrelina, moduladores selectivos de los receptores androgénicos-SARM, antimiostáticos y antioxidantes, creatina) aunque la intervención que mejor resultado ha conseguido es el ejercicio físico.

Los beneficios del ejercicio físico en el envejecimiento  y específicamente en la fragilidad ha sido objeto de reciente investigación científica. Así, se ha comprobado como una actividad física incrementada en el anciano se ha asociado con una disminución del riesgo de mortalidad, enfermedades crónicas, institucionalización, deterioro cognitivo  y funcional. De manera más concreta,  el tipo de ejercicio físico que más beneficioso en el anciano frágil, es el denominado entrenamiento multicomponente. Este tipo de programas combina entrenamiento de fuerza, resistencia, equilibrio y marcha y es el que más ha demostrado mejorías en la capacidad funcional, que es un elemento fundamental para el mantenimiento de la independencia en las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) de los ancianos. Los objetivos deberían centrarse, por lo tanto,  en mejorar dicha capacidad funcional a través de mejorías en  el equilibrio y la marcha y la  disminución  del riesgo y número de caídas. Para la obtención de estos objetivos, el diseño de un programa de ejercicio físico en el anciano frágil debe  acompañarse necesariamente de recomendaciones sobre variables tales como la intensidad,  potencia, volumen y frecuencia de entrenamiento ideales en esta población.

Los programas de entrenamiento en el anciano frágil deberán seguir los mismos principios básicos de entrenamiento que los diseñados para jóvenes o deportistas: 1) principio de la sobrecarga, 2) de la progresión, 3) de la especificidad y la individualidad del entrenamiento, y 4) el principio del desentrenamiento o reversibilidad  Así, este tipo de programa de entrenamiento deberá producir un estímulo lo suficientemente intenso, por encima del que suponen las actividades regulares de la vida diaria, como para producir la respuesta de adaptación deseada (principio de sobrecarga), pero sin llegar a producir agotamiento o esfuerzo indebido. Una vez que el organismo se adapte a este estímulo será necesario que se modifique y/o incremente, para que se continúe progresando (principio de la progresión). Si las cargas de entrenamiento no se incrementan progresivamente (entrenamiento de fuerza progresivo), los músculos se adaptarán al nivel de fuerza solicitado y se mantendrán los mismos niveles de fuerza hasta que no se someta al sistema neuromuscular a un estímulo mayor. Cuando una persona deja de entrenar, se producirá la regresión de las adaptaciones conseguidas.

REFERENCIAS

American College of Sports Medicine Position Stand (1998). The recommended quantity and quality of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory and muscular fitness, and flexibility in healthy adults. Med Sci Sports Exerc., 30(6),975-991.

 Binder, E.F., Brown, M., Sinacore, D.R., Steger-May, K., Yarasheski, K.E., Schechtman, K.B. (2004). Effects of extended outpatient rehabilitation after hip fracture: a randomized controlled trial. JAMA, 292(7), 837-846.

Cadore, E.L., Casas-Herrero, A., Zambón-Ferraresi, F., Idoate, F., Millor, N., Gomez, M., Rodriguez-Mañas, L., Izquierdo, M. (2014). Multicomponent exercises including muscle power training enhance muscle mass, power output, and functional outcomes in institutionalized frail nonagenarians. Age (Dordr), 36(2), 773-785.

Recomendaciones para la realización de una actividad física en población adulta

Por: Jaqueline Macias


Médico Anestesiólogo de Ecuador


La OMS (Organización Mundial de la Salud) y la AHA (American Heart Association) establecen que el sedentarismo se ha convertido en el cuarto factor de riesgo vinculado a la mortalidad, incrementa la posibilidad de padecer enfermedades no transmisibles. Estadísticamente según la OMS mas del 80% de la población adolescente no tiene suficiente actividad física y la meta propuesta es reducir la inactividad física en un 10% para el 2025.

La “actividad física” es definida como el movimiento corporal muscular que consume energía, incluyendo las actividades diarias domésticas, laborales y recreativas. El “ejercicio” se considera una subcategoría de la actividad física que debe ser planeado, estructurado y repetitivo. Los beneficios de la actividad física incluyen mejora del estado muscular y mental, salud ósea y funcional, reduce riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, permite el equilibrio energético y control del peso.

La OMS y la AHA han elaborado recomendaciones mundiales sobre la actividad física, cuyo objetivo común es proporcionar una orientación sobre la actividad física y lograr la prevención de enfermedades no transmisibles. En el grupo etáreo de 18 a 64 años se establece que la actividad aeróbica debe ser de 150 minutos semanales con intensidad moderada incrementando hasta 300 minutos semanales, o de 75 minutos semanales con intensidad vigorosa incrementando hasta 150 minutos semanales en sesiones de 10 minutos. No debemos olvidar los ejercicios de fortalecimiento muscular que se deben realizar 2 o más días a la semana involucrando todos los grupos musculares.

Existen muchos limitantes para el cumplimiento de esta meta: el miedo a la violencia, delincuencia, contaminación, falta de áreas con instalaciones deportivas o recreativas, por todos estos motivos se está trabajando en un “Plan de acción global para promover la actividad física” ya que la educación de la población es solo uno de los pilares necesarios para cumplir la meta.

“Cierta actividad física es mejor que ninguna, y más actividad física es incluso mejor”